3 años, 6 meses y 19 días.
Ése es el tiempo que llevo sin escribir ni una sola letra y, como he dicho en anteriores entradas, no será por la de días que he querido hacerlo. Bueno, y por tener el portátil averiado... aunque reconozco que no es excusa, cariño. Hoy, ahora, estoy arreglando la forma de volver a recuperar el blog que te dediqué un día para seguir contándote cosas.
Hace tan sólo unas horas que todos se han ido, aún quedan chismes que recoger y la guirnalda sobreviviendo como puede a medio colgar. Ha sido un cumpleaños muy bonito, en realidad todo ha salido a pedir de boca y tu cara iluminada lo confirmaba.
Siete años, mi vida. Siete años que no me creo que hayan pasado tan deprisa porque releyendo las anteriores entradas siento que fuese ayer cuando deseaba que me dijeras "mamá" o cuando te escuchaba conversar con esa media lengua, "trrrrila" (¿te acuerdas?). ¡Fue un desafío poder descubrir que era la mochila de la guarde!
Me da tanto miedo que crezcas, que se vaya volando toda esa infancia que es lo que más deseo aprovechar en este mundo. No quiero ser egoísta, soy consciente de que te harás independiente y ya no serás ese niño que me buscaba para que lo abrazase porque se ponía triste con una "nana"...
Sé que ya no volverá y, por eso, intento volcarme cada día en ti y en tu hermana. Aunque, siéndote sincera, siempre tendré ese pellizco contigo. Porque me faltas, porque no son 365 días tuyos y míos, porque me duele cuando me preguntas por qué no tienes a tu papá y a tu mamá en la misma casa como tus amigos del cole... porque te haya dañado en algún aspecto de tu día a día, tu carácter, tu humor... porque no dejabas de ser un bebé casi. Tenías sólo un año.
Y, a veces, la vida no es como la del resto y las cosas no son siempre como las pintan.
A veces y sólo a veces, hay que dar un giro de 180º para poner nuevo rumbo hacia un lugar mejor.
A veces, las personas tenemos que hacerlo y lo peor de ello es el daño que causamos a bordo.
Pero eso es díficil de entender aún, tesoro.
Algún día nos tomaremos un café,o un té, quién sabe, y hablaremos, hablaremos largo y tendido. Hablaremos de lo que quieras.
Sólo espero que ese día no llegue tan rápido como la última vez que deseé que me dijeras "mami, te quiero de aquí a la Luna" ( que, en realidad, acabó siendo el Infinito, como no podía ser de otra forma viniendo de una luz tan pura como la tuya). Sólo eso. Lento. A su debido tiempo. Y no será por falta de ganas pero aquí y ahora quiero darte siete años más de infancia feliz, de ser tu supermami, aquélla que te llevaría en brazos hasta los confines del universo.
Que, también, llegue el día que digas "ésa es mi madre",orgulloso, entonces sonreiré, serena, sabiendo que supe defender bien mi misión, que vine para crecer contigo y darte lo mejor de mi.
Sabré que, a pesar de todo, hice las cosas bien contigo; ése es mi único propósito, mi mayor motivación.
Tú y Alba.
Sois la luz que ilumina mi camino, nunca os apaguéis.
Mamá.